Según lo que nos dice la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el concepto de trabajo decente nos habla sobre los cuatro principios fundamentales que orientan las políticas laborales a nivel mundial. En primer lugar llega a promover la creación del empleo productivo y libremente elegido, que proporcione ingresos justos y condiciones dignas para el desarrollo personal y familiar. En segundo lugar nos garantiza el respeto de los derechos fundamentales en el trabajo, tales como la libertad sindical, la negociación colectiva, la eliminación del trabajo forzoso, la abolición del trabajo infantil y la erradicación de toda forma de discriminación. En tercer lugar nos ayuda a impulsar la protección social, asegurando acceso a la seguridad social, condiciones seguras y saludables de trabajo y protección frente a riesgos económicos y sociales. Finalmente, fomenta el diálogo social entre gobiernos, empleadores y trabajadores como mecanismo esencial para la toma de decisiones, la solución de conflictos y la construcción de relaciones laborales justas, contribuyendo así al desarrollo sostenible y a la justicia social (OIT, 2008). Los cuatro principios fundamentales no solo se basa en buscar un empleo, si no que sea un empleo digno, equitativo y con igualdad para todas las personas y que lleguen a tener las mismas oportunidades.
Bibliografia:
-Organización Internacional del Trabajo (OIT). (2008). Declaración de la OIT sobre la justicia social para una globalización equitativa. Ginebra: OIT.