Su intervención describe con claridad los cuatro pilares del trabajo decente; sin embargo, es importante reforzar su fundamento histórico y normativo. La Declaración relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo de 1998 no surgió como una simple formulación, sino como respuesta a los desafíos de la globalización y al cuestionamiento de las normas laborales tras el fin de la Guerra Fría. En ella se consolidan cuatro principios universales: libertad sindical y negociación colectiva, eliminación del trabajo forzoso, abolición del trabajo infantil y eliminación de la discriminación, estas constituyen un piso mínimo obligatorio para todos los Estados miembros de la OIT. Por tanto, estos derechos no son solo una “brújula ética”, sino el núcleo normativo del sistema laboral internacional.
Asimismo, el diálogo y la protección social no deben entenderse únicamente como pilares complementarios, sino como mecanismos ue hacen viable el equilibrio entre crecimiento económico y justicia social. La experiencia histórica de la OIT demuestra que la cooperación tripartita es el método institucional que articula estos principios y permite su aplicación práctica mediante seguimiento y cooperación. En consecuencia, el trabajo decente no es solo una visión integral del empleo, sino una estrategia concreta para gobernar la economía global con base en derechos y justicia.
Referencia
La declaración relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo de 1998: Una poderosa herramienta de la OIT. Organización Internacional del Trabajo.
Asimismo, el diálogo y la protección social no deben entenderse únicamente como pilares complementarios, sino como mecanismos ue hacen viable el equilibrio entre crecimiento económico y justicia social. La experiencia histórica de la OIT demuestra que la cooperación tripartita es el método institucional que articula estos principios y permite su aplicación práctica mediante seguimiento y cooperación. En consecuencia, el trabajo decente no es solo una visión integral del empleo, sino una estrategia concreta para gobernar la economía global con base en derechos y justicia.
Referencia
La declaración relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo de 1998: Una poderosa herramienta de la OIT. Organización Internacional del Trabajo.