El cumplimiento del objetivo relacionado con la comunicación efectiva entre profesionales de la salud tiene un impacto directo y significativo en la seguridad clínica, ya que constituye uno de los pilares fundamentales para la prevención de eventos adversos. Diversos estudios han demostrado que las fallas comunicacionales representan una de las principales causas de errores en la atención sanitaria, particularmente en procesos de transición como cambios de turno, transferencias interservicios y administración de medicamentos.
Desde una perspectiva sistémica, la comunicación efectiva favorece la continuidad asistencial, reduce la variabilidad en la interpretación de la información clínica y fortalece la toma de decisiones basadas en datos completos y oportunos. Cuando los equipos interdisciplinarios comparten información clara, estructurada y verificable, se disminuye el riesgo de omisiones, duplicidad de intervenciones y errores diagnósticos (Joint Commission, 2015).
Asimismo, la Organización Mundial de la Salud ha señalado que la implementación de estrategias estandarizadas de comunicación —como protocolos estructurados de entrega de turno— contribuye significativamente a mejorar la coordinación del equipo y a reforzar la cultura de seguridad del paciente (World Health Organization [WHO], 2017). En este sentido, la comunicación no debe entenderse únicamente como transmisión de información, sino como un proceso interactivo que promueve responsabilidad compartida y vigilancia colectiva.
Desde el enfoque de calidad asistencial propuesto por Avedis Donabedian, la comunicación efectiva influye tanto en el componente de proceso como en los resultados, dado que impacta directamente en la ejecución correcta de las intervenciones clínicas y en los desenlaces del paciente. Por lo tanto, el cumplimiento del objetivo de fortalecer la comunicación profesional no solo mejora la eficiencia organizacional, sino que constituye una estrategia preventiva esencial para garantizar atención segura, humanizada y centrada en la persona.
En conclusión, la comunicación efectiva actúa como un determinante transversal de la seguridad clínica, ya que integra coordinación, claridad informativa y trabajo colaborativo, elementos indispensables para minimizar riesgos y optimizar resultados en salud.
Bibliografía
Donabedian, A. (1988). The quality of care: How can it be assessed? JAMA, 260(12), 1743–1748.
Joint Commission. (2015). Sentinel event data: Root causes by event type. Oakbrook Terrace, IL: Author.
World Health Organization. (2017). Patient safety: Making health care safer. Geneva: WHO.