Considero que la aplicación de los Objetivos Internacionales de Seguridad del Paciente (IPSG) en los establecimientos de salud ecuatorianos muestra avances importantes, pero todavía presenta brechas.
En nuestro país, la normativa sanitaria y los lineamientos del Ministerio de Salud Pública han incorporado principios alineados con los Objetivos Internacionales de Seguridad del Paciente (IPSG), especialmente en identificación segura del paciente, cirugía segura y reducción de infecciones asociadas a la atención de salud. Sin embargo, en la práctica, se observa que la implementación no siempre es semejante entre instituciones públicas y privadas.
En hospitales de complejidad, particularmente aquellos con procesos de acreditación o certificación internacional, la aplicación de los IPSG es más estructurada, con protocolos, auditorías internas y monitoreo de indicadores. En contraste, en establecimientos de primer nivel o con limitaciones de recursos, los objetivos suelen aplicarse de manera parcial o más reactiva que preventiva.
Un aspecto crítico es la cultura de seguridad. No basta con tener protocolos; se requiere compromiso en el liderazgo, formación continua y sistemas de reporte sin culpa. Como señala en autor Donabedian (1988), “la calidad de la atención puede evaluarse en términos de estructura, proceso y resultados”, lo que implica que no solo debemos medir eventos adversos, sino también analizar cómo están diseñados nuestros procesos para prevenirlos.
En Latinoamérica, países como Brasil y Colombia han logrado integrar los IPSG dentro de modelos nacionales de acreditación más consolidados. En contraste, Ecuador aún transita hacia ese fortalecimiento. Considero que el reto principal es pasar del cumplimiento normativo a una verdadera cultura organizacional centrada en el paciente.
Finalmente considero que la aplicación de los IPSG en Ecuador es progresiva pero también desigual. Existe conciencia, pero debemos consolidar el liderazgo, la formación y la evaluación continua para garantizar que la seguridad no sea solo un requisito documental, sino una práctica diaria y sostenible.
Bibliografía:
Donabedian, A. (1988). La calidad de la atención médica: definición y métodos de evaluación. Salud Pública de México, 30(4), 382–404. Recuperado el 02 de marzo de 2026 de: Disponible en: https://saludpublica.mx/index.php/spm/article/view/5306