Pregunta 5

Pregunta 5

by DIANA MICHELLE VITERI SANDOVAL -
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La selección de temas para la creación de de nuevas Guías de Práctica Clínica (GPC) debe basarse, en primer lugar, la enfermedad de la población y su impacto en la salud. Esto implica priorizar aquellas condiciones que presentan alta prevalencia, mortalidad o que generan discapacidad significativa en la población, ya que estas representan un mayor desafío para los sistemas sanitarios. En este sentido, Graham et al. (2006) señalan que la priorización de temas en salud debe considerar la magnitud del problema y su relevancia epidemiológica, con el objetivo de orientar las intervenciones hacia problemas que produzcan un mayor beneficio para la población.

Otro criterio importante es la variabilidad en la práctica clínica y la existencia de brechas entre la evidencia científica y la atención brindada. Cuando existen maneras diferentes en como los profesionales manejan una misma condición, las GPC permiten estandarizar la atención y mejorar la calidad de los servicios de salud. Woolf et al. (1999) destacan que las guías clínicas contribuyen a reducir la variabilidad injustificada en la práctica médica, promoviendo decisiones clínicas basadas en evidencia y favoreciendo mejores resultados para los pacientes.

Asimismo, es fundamental considerar la disponibilidad de evidencia científica sólida y la factibilidad de implementación en el contexto del sistema de salud. Las recomendaciones incluidas en las GPC deben basarse en evidencia de calidad y ser aplicables a la realidad del sistema sanitario. Según Guyatt et al. (2011), el desarrollo de guías clínicas requiere metodologías rigurosas que permitan revisar si la calidad de la evidencia e implementar sugerencias confiables para apoyar la toma de decisiones clínicas.


Bibliografía:


Graham, I. D., Logan, J., Harrison, M. B., Straus, S. E., Tetroe, J., Caswell, W., & Robinson, N. (2006). Perdidos en la traducción del conocimiento: Es hora de un mapa. Journal of Continuing Education in the Health Professions, 26(1), 13–24.


Guyatt, G. H., Oxman, A. D., Vist, G. E., Kunz, R., Falck-Ytter, Y., Alonso-Coello, P., & Schünemann, H. J. (2011). GRADE: Un consenso emergente para clasificar la calidad de la evidencia y la fuerza de las recomendaciones. BMJ, 336(7650), 924–926.


Woolf, S. H., Grol, R., Hutchinson, A., Eccles, M., & Grimshaw, J. (1999). Guías clínicas: beneficios potenciales, limitaciones y riesgos de las guías de práctica clínica. BMJ, 318(7182), 527–530.


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Re: Pregunta 5

by FERNANDA CRISTINA BARBOZA MACíAS -

Coincido con lo que plantea Viteri (2026), especialmente en priorizar problemas de salud que realmente tengan impacto en la población. En nuestro contexto, enfocar el desarrollo de GPC en condiciones de alta carga de enfermedad no solo permite optimizar recursos, sino también responder a necesidades reales del sistema. Además, como se revisa en el proceso metodológico de las guías, la priorización del tema debe considerar aspectos como la variabilidad clínica y la disponibilidad de evidencia, ya que esto influye directamente en la utilidad de las recomendaciones (Grupo de trabajo para la actualización del Manual de Elaboración de GPC, 2016).


A esto añadiría que no solo es importante seleccionar bien el tema, sino también asegurar que las recomendaciones sean aplicables en la práctica. Muchas veces se cuenta con evidencia sólida, pero si no se consideran factores como recursos disponibles, organización del sistema o contexto local, las guías terminan siendo poco utilizadas. En este sentido, herramientas como AGREE II resaltan que la calidad de una guía también depende de su aplicabilidad y de qué tan viable es implementarla en el entorno real (AGREE Next Steps Consortium, 2017).


Referencias bibliográficas

AGREE Next Steps Consortium. (2017). The AGREE II Instrument. AGREE Enterprise. https://www.agreetrust.org/wp-content/uploads/2017/12/AGREE-II-Users-Manual-and-23-item-Instrument-2009-Update-2017.pdf


Grupo de trabajo para la actualización del Manual de Elaboración de GPC. (2016). Elaboración de Guías de Práctica Clínica en el Sistema Nacional de Salud. Actualización del Manual Metodológico. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad e Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud. https://portal.guiasalud.es/wp-content/uploads/2023/01/manual_elaboracion_gpc_man_0.pdf


Viteri, D. (2026). Pregunta 5. En PUCE Virtual, Foro 1 M8, Gestión de la Calidad en Salud II. Consultado el 17 de marzo de 2026.

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Re: Pregunta 5

by JOHANNA ALEXANDRA SARANGO MENDEZ -
Diana, tu aporte está bien desarrollado y permite comprender claramente los criterios para priorizar la elaboración de nuevas GPC. Es acertado que destaques la importancia de enfocarse en enfermedades con mayor impacto en la población, ya que esto permite dirigir los esfuerzos hacia problemas de mayor relevancia en salud. Asimismo, resulta muy pertinente lo que mencionas sobre la variabilidad en la práctica clínica, pues las guías ayudan a estandarizar la atención y mejorar la calidad de los servicios. También es importante considerar, como señalas, que las recomendaciones deben basarse en evidencia sólida y ser aplicables al contexto real del sistema de salud.

Referencia:
Graham, I. D., et al. (2006). Lost in knowledge translation: Time for a map? Journal of Continuing Education in the Health Professions, 26(1), 13–24.
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Re: Pregunta 5

by MICHELLE DOMENICA MORILLO QUIMBIULCO -
El aporte presentado resulta pertinente y bien fundamentado, ya que destaca criterios clave para la priorización de temas en el desarrollo de Guías de Práctica Clínica (GPC), especialmente la carga de enfermedad, la variabilidad en la práctica clínica y la disponibilidad de evidencia científica. Coincido en que estos elementos son fundamentales para orientar decisiones que maximicen el impacto en la salud pública.
No obstante, considero importante complementar el análisis incorporando otros criterios igualmente relevantes, como la equidad en salud y el impacto económico de las condiciones priorizadas. En contextos como el ecuatoriano, donde existen limitaciones de recursos y desigualdades en el acceso a servicios, la priorización también debería enfocarse en poblaciones vulnerables y en intervenciones costo-efectivas. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud señala que la selección de temas para guías clínicas debe considerar no solo la carga de enfermedad, sino también la equidad y la eficiencia en el uso de recursos (OMS, 2014).
Asimismo, sería relevante profundizar en la necesidad de contextualizar las GPC al entorno local, ya que, como mencionan Gordon Guyatt y colaboradores, la calidad de la evidencia es solo uno de los componentes, siendo indispensable considerar factores como la aceptabilidad, factibilidad y recursos disponibles para la implementación de recomendaciones (Guyatt et al., 2011).
Guyatt, G. H., Oxman, A. D., Vist, G. E., et al. (2011). GRADE: An emerging consensus on rating quality of evidence and strength of recommendations. BMJ, 336(7650), 924–926.
Organización Mundial de la Salud. (2014). WHO handbook for guideline development.