El uso efectivo de información que den cuenta del estado financiero, operativo y estratégico de la organización, es clave para la toma de decisiones gerenciales. Dentro de los datos requeridos, algunos de los más relevantes son los indicadores de la situación financiera —liquidez, rentabilidad, y niveles de endeudamiento— que permiten apreciar la solvencia, eficiencia, y riesgo que la organización tiene (Horngren, Sundem & Stratton, 2014). Para la toma de decisiones en relación a la fijación de precios, análisis de líneas de productos, y control en la eficiencia de la producción, la información de costos es fundamental, y el análisis de punto de equilibrio y costo unitario es necesario (Garrison, Noreen & Brewer, 2018). A partir de los flujos de efectivo y del capital de trabajo se pueden anticipar necesidades de liquidez y, así, prevenir crisis operativas (Ross, Westerfield & Jordan, 2016). Asimismo, el desempeño real del negocio es posible al contar con datos de ventas, productividad, y los niveles de inventario y capacidad operativa. Finalmente, para la toma de decisiones estratégicas, el análisis del entorno competitivo y el escenario macroeconómico es esencial (Porter, 2008). A partir de toda esta información, se pueden tomar decisiones con un menor grado de incertidumbre y gestionar con mayor efectividad.
Referencias
Garrison, R., Noreen, E., & Brewer, P. (2018). Contabilidad administrativa.
Horngren, C., Sundem, G., & Stratton, W. (2014). Contabilidad administrativa.
Porter, M. (2008). Las cinco fuerzas competitivas que moldean la estrategia. Harvard Business Review.
Ross, S., Westerfield, R., & Jordan, B. (2016). Fundamentos de finanzas corporativas.